viernes, 2 de diciembre de 2011

EL GALLINAZO

En cierta ocasión, un gallinazo se convirtió en un indígena, vestía cushma negra con pintas blancas y sobre su cabeza llevaba un sombrero rojo. Un día llegó a un caserío y se enamoró de una muchacha con la cual se casó a los pocos días.
Ella tenía padre, madre y una hermana menor soltera. La familia de la mujer querían que hiciera la chacra y la casa al lado de ellos y vivieran juntos, pero el gallinazo se opuso, decía que no estaba acostumbrado a vivir en sociedad.
Esto desagradó a los suegros quienes pensaron en deshacer el matrimonio, pero los dejaron que fueran a vivir a donde ellos quisieran y se fueron lejos, río adentro.
En su casa ya el nativo recibía visita de los gallinazos y el mismo se convertía en gallinazo para conversar con sus paisanos. Su ocupación era comer para vivir y vivir para comer, pero siempre compartía la comida con su señora que le servía ya cocinados o asados.
La señora solo se ocupaba de hilar y tejer cushmas que el gallinazo regalaba a sus paisanos o las cambiaba por carne o suciedades con las cuales preparaba él las comidas para su señora.
Un día, los suegros y cuñada del gallinazo fueron a visitarle a su casa. El gallinazo y su mujer se alegraron muchísimo. El gallinazo salió con sus flechas a pescar en una quebradita en el monte y su cuñada le seguía de lejos para presenciar la pesca. Hubo un momento en que el gallinazo se detuvo y ella paró también observando detrás de un árbol lo que hacía su cuñado y lo vé que está juntando suciedades, las envuelve en hojas y las amarra con bejucos, después prendió fuego a unos palos y puso los envoltorios a asar.
La cuñada regresó corriendo a dar parte a sus padres y hermana de lo que acaba de ver, éstos se indignaron. Pensaron todo irse a la casa paterna y abandonar al gallinazo, pero creyeron que mejor sería darle una paliza al gallinazo, antes de abandonarlo.
Al poco tiempo llegó el gallinazo silbando, traía diez patarashcas de pescado ya asados y listos para comerlos, los entregó a su esposa. Esta le recibió y los tiró a un lado mostrando desprecio y le increpó diciéndole:¿Porqué traes siempre patarashcas mal olientes y nunca traes pescados frescos?.
Hemos visto lo que hiciste ¿Con esas suciedades nos alimentas? Y cada cual con un palo, palearon al gallinazo en las patas para que no escapara. El nativo gallinazo lloró, gritó, pidió perdón, sin ser atendido.
Al final no pudo aguantar los palos y se convirtió en gallinazo y voló a reunirse con los suyos para no regresar más. El gallinazo ahora está cojo y camina brincando, por los palos que recibió cuando era nativo.

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