domingo, 4 de diciembre de 2011

EL MISTERIO DE LA LAGUNA DE SANGAMACOCHA

- Compadre Guto, compadre Guto.
-Sí, compadre-contestó Guto.
-Cumpita, cumpita, acaba de llegar la Sra. Encarna de Sangamacocha muy asustada, está en la casa del sanitario Nolvin, está muy pálida la pobre.
-¿Qué pasó cumpa Eloy? Dime de una vez,que pasó-dijo Guto.
-Dice la Sra. que vio una inmensa boa en Sangamacocha y casi la traga, logró escaparse cargando a su llullito y está casi desmayada la pobre-dijo el cumpa Eloy.
-Vamos compadre a Sangamacocha, avisa a toda la gente-dijo Guto.
Salió Guto de prisa con destino a la cocha. En la pista de aterrizaje estaba toda la gente agrupada esperando al maestro Guto. Corrieron los hombres. algunos armados de machetes y escopetas. Pasaron por San Andrés y los pobladores se aunaron al grupo, pasaron por Dos de Mayo y así desfilaron los hombres en fila india. Guto iba adelante del grupo, llegaron al lugar y avanzaron en puntillas. La quincha de la casa tenía una perforación cubierta de una sustancia gelatinosa, había una huella de 30 cms. Que avanzaba hacia la orilla de la cocha. Las hierbas y hojarascas estaban húmedas con ciertas hilachas de flemosidades.
Los hombres avanzaban agazapados siguiendo la huella pòr la orilla de la cocha y llegaron a un bosquecito, aquí lograron observar alrededor de dos metros de cola, cuya punta roma tenía cerca de 10 cms. de diámetro. El maestro Guto dispuso el disparo de las armas, la boa se sumergía con su lentitud natural, indiferente al dolor por los cientos de municiones que ingresaban a su cuerpo y desapareció por completo.
- Habrá ingresado las municiones a su cuerpo-dijo un hombre.
- No vemos sangre, es raro-dijo otro hombre acercándose a la huella de la orilla.
- Las municiones habrán quedado prendidas en la piel del animal como garrapatas-dijo Guto.
Y de pronto escucharon la detonación de un sonido similar a una bomba en el centro de Sangamacocha. Un chorro de 50 mtrs, se suspendió a 50 mtrs.de altura y cuando cayeron las gotas de agua sobre la superficie del lago, llegaron a la orilla olas cada vez más fuertes y el nivel del agua crecía en forma rápida.
Los hombres asustados regresaron por el camino presurosos, soportando una lluvia torrencial que del momento se desató, entre los rayos que caìan alrededor de la cocha y los truenos persistentes que retumbaban. Los hombres se encontraban perdidos en esa montaña virgen donde reinaba la oscuridad, perdieron el control del tiempo y el viento soplaba en todas direcciones que derribaba árboles en forma estrepitosa.
Los hombres estaban agrupados, peroEloy, un conocido montaraz de San Pablo, se alejó del grupo a tientas en la oscuridad. Cuando llegó a una parte clara que estaba solo a doscientos metros de la cocha y dejaron la tempestad que desapareció poco a poco. Pasaron varios años que la cocha no fue visitada, hasta que un día Filucho Rivero contrató a unos hombres para construir una zanja por uno de los desaguaderos de la cocha hasta llegar a la desembocadura en la quebrada de Ishangayacu. Las aguas de la cocha pasaba por la zanja en abundancia, llevando consigo boquichicos, fasacos, pañas y Filucho estaba contento de su trabajo.
-Cuando seque bien sembraré arroz y produciré bajo el sistema de riego, porque la alimentación de agua de las quebradas lo mantendrán permanentemente con agua, y ya traje semilla de Chiclayo. Las plántulas de arroz tenían quince días y estaban muy hermosas. Filucho estaba feliz con este Proyecto. La superficie de la cocha estaba a punto de secarse, algunas partes estaban en lodo y solo en algunos pozos había agua transparente donde los peces apiñados corrían desesperados y Filucho contrataba mas personal para sembrar más plántulas de arroz.
Hasta que una noche se escuchó el estruendo del, sonido de una bomba, que dejó a Filucho asustado y a sus acompañantes.
-¿Qué ha sido eso amigo?- dijo Filucho dirigiéndose a su amigo Alfredo.
-Parece que fue el sonido de Sangamacocha.
-No, no puede ser. Sangamacocha ya no existe, ya pasó a la historia-dijo Filucho incrédulo. Esto, preocupaba a Filucho, que esa noche no pudo dormir y a las cinco de la mañana, en mancha con sus peones, Filucho fue a Sangamacocha, pasó por San Andrés, Dos de Mayo y la gente le decía que la cocha había reventado. Grande fue la sorpresa y la desilusión de Filucho al observar desde una loma, que Sangamacocha estaba ya en su estado natural, el nivel del agua era normal. Y la zanja estaba totalmente cubierta de lodo que impedía el drenaje acelerado de las aguas de la cocha, solo salía ya el volumen de desague normal.
Misterioso ¡No!

SAPOSOA

EVOCANDO SU HISTORIA EN EL 132 ANIVERSARIO DE FUNDACION


Saposoa, capital de la Provincia de Huallaga celebra su 132 Aniversario de Creación Polìtica.El origen de los primeros pobladores de Saposoa se pierde en la bruma de todos los tiempos, pero, del estudio comparativo de los rasgos fisonòmicos y el idioma de sus descendientes se puede llegara la conclusión de que procedìan de los antiguos indios lamistas descendientes de los aguerridos chancas que comandados por Ancohallo hicieron tambalear y poshequear al gran Imperio Incaico,siendo finalmente derrotados y perseguidos por las huestes de Wiracocha hasta internarse en lo màs intrincado de nuestra Selva Amazònica.
LEYENDA DEL SAPO PERDIDO
Cuenta la tradición, que los primeros habitantes de Saposoa se ubicaron en el lugar de las nacientes del rìo Saposoa y que allì vivìan felices y contentos de la caza y de la pesca.Pero, un dìa cuando estaban celebrando sus fiestas tradicionales entre danzas, libaciones y ofrendas a sus dioses, apareciò de pronto el temible Lope de Aguirre y sus huestes que estaban en busca del codiciado Dorado, venìan sedientos de sangre y riqueza, y al grito de ¡Santiago! ¡ Viva el Rey! arremetieron contra los indefensos indios, quienes al escuchar el estampìdo de los arcabuces y sentir sus terribles efectos, huyeron despavoridos, abandonando el lugar, pensando que el Diablo se habìa apoderado de ellos. Y en efecto, los españoles cual verdaderos demonios, saquearon y destruyeron el poblado apoderàndose de todo cuànto objeto valioso encontraban, bajando luego en balsas hasta llegar al rìo Huallaga y siguiendo tambièn sus aguas, al llegar al Pongo que hoy lleva su nombre, Aguirre con su arcabuz matò a un àguila que allì habitaba y era el terror de cuànto viajero se atrevìa a pasar por dicho Pongo.Los sobrevivientes de aquella horrible matanza, fugitivos bajaron caminando por las orillas del rìo Saposoa y vinieron a establecerse donde actualmente se asienta la ciudad de Saposoa, junto a la Laguna llamada Cocha Grande junto a una planicie de las Colinas del Churucho.
Cuentan tambièn los antiguos pobladores que algunos de los sobrevivientes del Sapo Perdido, quisieron regresar para recoger sus pertenencias dejadas durante el èxodo, pero nunca pudieron llegar, ya que la antigua ciudad de Saposoa se habìa convertido en una enorme laguna cuya “madre” era un enorme toro bravo que al notar que alguien se acercaba bramaba y desencadenaba una terrible tormenta con rayos y truenos que atemorizaban al màs valiente en esa zona del SAPO PERDIDO o sea la antigua ciudad de Saposoa.
ORIGEN DEL NOMBRE DE SAPOSOA
Cuentan que la Laguna Cocha Grande ubicado en lo màs intrincado de la exuberante selva era una magnìfica “collpa” o sea un bebedero y bañadero de gran cantidad de animales silvestres, tanto cuadrùpedos como aves, que atraìdos por sus frescas aguas y abundantes frutas que allì existìan, acudìan a ella.
Conocedores de èsto, los indios lamistas la habìan convertido en excelente lugar de caza al que siempre acudìan.En una de estas partidas de caza se enrolò un mestizo que amante de las aventuras quiso acompañar a los indios. Llegados a Cocha Grande ya al anochecer, tuvieron que acampar en sus orillas y cada cual se dispuso a pasar la noche de la manera màs conveniente. El mestizo se acomodò debajo de un árbol de ojè, colocando su mochila, botas y la escopeta cerac de su cabecera y cansado como estaba se quedò completamente dormido. Al despèrtar al dìa siguiente se sorprendiò no encontrar su mochila y una bota, preguntò a sus compañeros y ninguno de ellos pudo darle razòn de èsto. Intrigados todos por la pèrdida se pusieron a buscar entre la tupida vegetación de los alrededores y no serìa poca su sorpresa, cuando uno de ellos encontrò la mochila y una de las botas enredada en las patas y cabeza de un enorme sapo.El indio, al verlo exclamò: ¡SAPO SUA! ¡SAPO SUA! Expresiones quechuas que quiere decir:¡SAPO LADRON!. Pasaron los años y de Sapo Sùa con el tiempo se cambiò a la expresión: SAPOSOA.

Carlos Velásquez Sànchez

COSTUMBRES DE LOS PUEBLOS AMAZONICOS : SAPOSOA


LA FIESTA DE LA HORMIGA


Cuando en Saposoa, en el Mes de Noviembre el cielo se oscurece al atardecer, anunciando una torrencial lluvia y retumba con truenos y relámpagos, que por segundos alumbran a la Ciudad de las Colinas(Saposoa) con una luz natural. Entonces la alegría vuelve a la población, porque después del llanto del cielo, todos saben que al dìa siguiente saldrá la hormiga. En la noche siguiente revolotean en todos los postes de luz unos insectos llamados ANIRAS, que son los anunciadores de la Fiesta de la Hormiga(huasho).


Al dìa siguiente por la tarde llega un sol fuerte(duele el sol) y entonces se inicia la versión de la Fiesta de la Hormiga (huasho). Cazar la hormiga de dìa es mucho màs difícil, en las carreteras, en las chacras y en las huertas cientos de pobladores se movilizan acompañados de sus hijos, provistos de latas y baldes en una fiesta popular inolvidable. Y aquí los cazadores tienen que enfrentarse a las temibles “curuhuinsis” (hormigas guardianes) que con sus filudos dientes tratan de impedir que agarren a las hormigas “siquisapas” que son las màs comestibles. Por ello, todos tiene que ir con botas de jebe y saltar en los alrededores de los caserones de un lado para otro.

Es la danza de la hormiga, que se baila matando a los ”curuhuinsis” y soportando sus picaduras y todos los pobladores regresan a la ciudad con su preciado tesoro, cientos de latas de “siquisapas” que serán devoradas ese dìa después de freirlas en la sartén. Estas hormigas tienen un alto contenido proteico de fòsforo y vitaminas, que según los investigadores científicos le refuerza al hombre su potencia sexual y le da mucha inteligencia.Así que ya saben amigos lectores de mi blog a visitar SAPOSOA, les espero para hacerles conocer esta linda selva e internarnos en la Amazonìa, y mejor en este mes para que coman y saboreen estas ricas hormigas frititas. ALLAU HORMIGA!.

COSTUMBRES ANTIGUAS DE LA CIUDAD DE SAPOSOA

Al amanecer del 28 de Diciembre (Dìa de los Inocentes) se escuchaba un lastimero griterío de los chanchos en todo el pueblo de Saposoa. Ocurre, que los chanchos, con afilados cuchillos cortaban los rabos a los cerdos y lo colocaban en las aldabas o chapas de las puertas de las casas, evocando, dicen en esa forma la degollación de niños ordenada por Herodes según el relato bíblico. Asimismo, también en el Día de los Difuntos, solían colocar en mesitas a las puertas de sus casas: potajes que gustaron a sus parientes muertos y quienes comían o recogían esas viandas eran grupos de muchachos que guiados por uno que representaba un ángel con alas de cartón, recorrían en ese afán la población, gritando: ¡Chiàn! ¡Chiàn!¡Chiàn!.
Habría que mencionar también a los tradicionales “responseros”, que eran personas a falta de curas, eran expertos en decir ”responsos” por los muertos, que, entran en las casas y pronuncian sus oraciones.
Otro hecho, antes en Saposoa, eran las tétricas escenas de los animeros o sacadores de almas y el tolentòn, acto alegórico en las calles de ángeles, diablos y muertos. Ambos con ocasión de los Días de todos los Santos y de los Difuntos el 1ro. Y 02 de Noviembre. Un demonio con túnica negra hasta la cabeza, largo cordòn, arco y flecha, perseguìa a cuatro almas, con túnicas blancas y también con cordones colgantes, a quienes trataba de defender un àngel con tùnica y alas blancas y un pendòn igualmente blanco. Cuando el diablo atacaba a las almas, el àngel se interponía entre aquel y ellas agitando el perdón. Iban asì por las calles con un violinista que tocaba y canta lúgubremente:Que quieres hombre perdidovivir sumido en el pecadomira que el mundo te engañaY en el Infierno seràs quemadoY las almas respondìan:TolentònTolentòn. El demonio a veces, salìa del grupo y simulaba flechar a los espectadores y azotarlos con el cordòn (que generalmente lo hacìa porque se encontraba borracho), los niños se apretujaban a sus madres llenos de temor.Miedo, temor, que aumentaba con la noche. Al caer èsta, el Grupo del Tolentòn, se dirigìa a la casa del Mayordomo, donde se velaba al Cristo de la Agonìa y calaveras humanas.
El conjunto fúnebre volvìa a recorrer las calles, seguido a corta distancia por mujeres con negras mantas hasta la cabeza y lamparitas de aceite rezando con un gangoso murmullo. Estas mujeres representaban a las ànimas bajadas del Purgatorio. Precisamente, esa noche de todos los santos, vìspera del Dìa de los Difuntos, noche siempre tormentosa con relámpagos y truenos, los animeros, ciertos hombres màs valientes del lugar (se dedicaban a sacar almas del cementerio o de cualquier paraje tenebroso como barrancos, bosques, invocàndoles y tañendo una campanilla y un violìn.Levàntense almas benditas a rezar un Padre Nuestro y un Ave Marìa por las almas del Purgatorio.Y las almas salìan con un extraño rumor, los animeros con ellas detràs, rezando y tañendo la campanilla y el violìn recorrìan las calles de la población provocando un cierrapuertas general de espanto, siendo las almas finalmente devueltas a sus lugares de origen después de rezar un momento en la casa del Mayordomo, donde entonces se apagaban todas las luces de las lamparitas de aceite.
Uno de los animeros todos los años era el ciego violinista Lizardo Hoyos, guiado por un lazarillo.Hay un hecho muy curioso vinculado al Tolentòn que sucediò en Saposoa: los tolentones estaban muy borrachos y al pasar frente a la Sub Prefectura se acordaron de los abusos que cometìa el SubPrefecto y entraron violentamente danzando a la oficina y le dieron azotes hasta en el suelo al Sub Prefecto, quièn luego les hizo perseguir con un gendarme malazo que habìa, los tolentones en su fuga como estaban borrachìsimos, a la altura del Barrio Chontamuyo, se enredaron en sus tùnicas largas cayendo a una zanja, allì los apresò el gendarme y a espadazos los llevò a la càrcel. Parece que desde ese incidente se suprimiò el Tolentòn en Saposoa.En Piscoyacu, tambièn se celebraba el Tolentòn, pero los piscoyaquinos le decìan el Tolintòn. Un devoto o cabezón (Mayordomo) organiza la velaciòn de los difuntos en su casa, con abundantes licores y panecillos típicos, comidas preparadas de aves de corral. Se vela al Cristo de la Agonìa en un altar donde hay extendida una manta negra con blancas imàgenes de calaveras y huesos humanos.
La noche del 31 de Octubre danzan los concurrentes frente al altar, al son de un violìn y un didìa (tamborcito y quena) consumiendo a su vez los licores y las comidas. A las 12 de la noche para el baile salen, los concurrentes a recorrer el pueblo, bailando, luego regresan a la casa del devoto a continuar la velada hasta las 6.00 a.m. del dìa 1ro. de Noviembre, estos exhaustos se ponen a descansar, mientras que los niños de 2 a 12 años se reunen en la casa del cabezón y van en grupos a visitar las demàs casas del pueblo, gritando: Angeles, Angeles, Angeles, los moradores les lanzas bolsas de manì, maìz tostado, humitas, tamales, en la creencia de que sus muertos recibiràn gracias divinas por esa acciòn. Y a las 4.00 p.m de ese mismo dìa 1ro.de Noviembre de la casa del cabezón salen los tolentones: 6 ù 8 personas envueltas en sàbanas blancas, con cordones colgados de la cintura, con màscaras o pintarrajeados los rostros y generalmente llevan un bastòn, palo labrado o rama con un bodoque de trapo o fruto de huingo amarrado en el extremo superior con el que golpean en la cabeza a los muchachos en las calles, a todos los que encuentran, a los adultos, ademàs les encaran todos sus pecados y van cantando:El tiempo que yo he vividomi cabeza me ha dolidoTolintònTolintònEsta tonadilla esa acompañada por un violinista con mùsica fúnebre.
Los tolentones representan a las almas que estàn penando en el Purgatorio, de donde bajan en la vìspera del Dìa de los Difuntos a la tierra para asustar a los vivientes.
Carlos Velásquez Sànchez

EL GRACIOSO VOCABULARIO DE LA SELVA

- Leocadia, mi pico ya no enfada
- Lapéalo, Sheshita
- Ni asì, ya no quiere este afácil
- ¡Já! Con razón ya no me tabaqueas
- ¿Qué voy a hacer Leocadia?
- Vete al ullólogo, antes de que voltees.

Es importante anotar, que una particularidad del vocabulario selvàtico es su fuerte connotación sexològica y la fuerza expresiva de los tèrminos. El "pullitero" es el connotado perseguidor de chiquillas idem Matraca, el "huihuanero" como el famoso Don Buche, no escapa nada, como dicen los chazutinos, ni al izango.

Las expresiones peyorativas tienen en el vocabulario amazònico un efecto lapidario. "Shepleco " por ejemplo es màs fuerte que inútil, zopenco. Un "sacha ingeniero" o un "sacha abogado" o un "man mozaico" o un "manavalque" es lo ùltimo que puede esperarse que le digan a alguien. En el lenguaje regional, encontramos tambièn la combinación del español con el quechua, algo parecido al "spanglish" en Miami o la modificaciòn del castellano, como por ejemplo el tèrmino "periodisto" genial creación. Pero, es necesario hacer una precisiòn, nuestro vocabulario regional selvàtico es una combinación del quechua, ya sea de procedencia ancashina o cuzqueña con las modificaciones por las Comunidades Quechuas Lamistas y los tèrminos creados y acuñados e nuestra Regiòn como "tabansho" (flaco) y "tangana", que no los encontramos en los pocos diccionarios publicados sobre el idioma quechua. Por eso, amigos hay que rescatar nuestra idiosincrasia y nuestra propia y autèntica manera de ser. ¡Somos pendejos!. No caigamos tan solo en la falacia de la identidad cultural que no existe, pues, siendo nosotros mismos, somos tan universales como los lapones y los esquimales. Sino valoramos el significado de los trabajos de rescate de nuestra cultura como lo hizo el Saposoìno Francisco Izquierdo Rìos en su Obra: "Pueblo y Bosque" y ahora un conocido periodista afincado en Tarapoto como Cèsar Herrera Luna en su OBRA: "Nuestro lenguaje, sangre y alma de l Pueblo", un libro que es testimonio viviente de nuestro lenguaje regional, tan vasto y expresivo.
Asì nuestro ansiado despegue no pasarà el umbral de los sueños y fantasìa, aunque sigamos construyendo puentes, badenes, alcantarillas, pistas creyendo que èsto es desarrollo y lucha contra la pobreza.
¡Ah,como la ven! Peor va a ser decìa mi tìa Justinita.
Carlos Velásquez Sànchez

HISTORIAS DE NUESTRA SELVA AMAZONICA

SAMAREN EL GRAN JEFE HUAMBISA


En 1,904, los Aguarunas ubicados en el rìo Marañòn paran el avance misionero iniciado por el Padre Bernabé Calle y el Coronel La Rosa. Con esta acciòn los aguarunas demuestran una vez màs su decisión de seguir luchando por su libertad en el Alto Marañòn, lugar en donde los comerciantes cometìan muchos abusos en el intercambio, pues eran ellos quienes les proveìan de armas de fuego.SAMAREN, un huambisa perdido en la leyenda, quièn a comienzos del siglo XX destacò como Gran Jefe de Jefes, cuyo accionar se pierde en la bruma del tiempo en pleno periodo de explotaciòn cauchera.


De SAMAREN, se ha difundido muchas historias, en el sentido de que fue un Cacique excepcional, por sus habilidades guerreras, por su carisma, un gran boga y cazador. Se dice que fue un indígena con sangre de raza blanca derivada de los raptos que sus antepasados realizaban en los pueblos españoles.Otros le han dado el tìtulo de defensor de los territorios indígenas contra los buscadores de oro, extractores de caucho y contra la incursión de los soldados ecuatorianos. Cuentan que una vez fue capturado por soldados ecuatorianos, cuando èste trataba de repelerlos.


Samarèn fue obligado a besar la bandera del Ecuador y renegar contra el Perù, pero el Gran Jefe Huambisa Samarèn se negò como peruano, por lo que fue torturado por los soldados ecuatorianos hasta quitarle la vida.Otros, cuentan que la muerte de este Gran Jefe Huambisa se debiò a una emboscada organizada por indígenas aguarunas para evitar que el guerrero SAMAREN se llevara a Mirena una hermosa mujer aguaruna.Como todo personaje que se pierde en la leyenda ha sido motivación para la creación literaria, como el famoso canto que el escritor Ròmulo Paredes dedicò a SAMAREN, ese gran jefe huambisa y que pone de manifiesto la visiòn de una Selva Grande y generosa, sin el oprobio de la explotaciòn ni el crimen, dos estigmas que marcan la presencia del blanco en la Selva durante el periodo cauchero.

Carlos Velásquez Sànchez

CUENTOS AMAZONICOS

EL MALIGNO DE LA SELVA
Era una tarde del mes de Junio, los frìos de San Juan eran intensos y ademàs llovìa. Shesha habìa salido en esta tarde a pescar rìo abajo sòlo en su canoa, desafiando al frìo y a la lluvia. Atracò en un pozo remanso techàndose bajo las copas de unos shimbilllos que caìan sobre el rìo, a la vez que echò el anzuelo por si algún pez picaba, pero no prendìa ninguno. Saca el anzuelo, cambia de empate (cebo) y lo bota de nuevo al agua, pero nada picaba.Shesha se enfadaba consigo mismo y con los pescados, decìa maldiciones y hasta golpeaba el agua con el remo de còlera. Su desesperación era motivo de risa para el maligno de la selva, quien lanzaba fuertes aires y hacìa cimbrearse (doblarse) al shimbillo sobre la cabeza de Shesha. Pero Shesha no temìa, pues èl era brujo en su Comunidad y no se desanimò, recogiò el anzuelo y se puso a dormir, porque estaba cansado. Al poco tiempo oye el zambullir de los peces cerca de la canoa, se despertò y se levantò para ver, no habìa nada, ni siquiera burbujeos, pero de pronto vio en la canoa a un hombre vestido con una cushma negra y fea (traje), era el Maligno. Shesha no le temiò y le saludò como a un hermano. El maligno le dijo: Yo he hecho escapar a los pescados y saltò de la canoa dicièndole: Mañana vas a venir de nuevo a este lugar. Shesha le contestò: Bueno, vendrè. El maligno se fue al monte y Shesha regresò a Saposoa.
Al dìa siguiente volviò al mismo lugar, estaban allì dos malignos, se saludan unos a otros. Shesha echa el anzuelo, los malignos comen papayas y después tomaron su ayahuasca. Shesha no pescaba nada aùn y se desespera por la presencia de aquellos malignos que le estàn impidiendo la pesca, pero, èstos siguen tomando su ayahuasca y soplan hacia el rìo con un aliento fuerte y frìo.
Al atardecer Shesha se retirò sin haber pescado nada y sin haber comido. Los malignos lo invitaron a entrevistarse con ellos al dìa siguiente, Shesha les aceptò, porquè si rechazaba la invitaciòn les demostrarìa que tiene miedo.Shesha llega cansado a su casa, no le habla a su mujer, ni le quiere hacer la llegada (sexo), tampoco habla a su hijito y sin màs, se duerme hasta el dìa siguiente.Amanece y Shesha regresa al mismo sitio y viò a cuatro malignos, atracò la canoa, se saludan y empieza la pesca Shesha. Los malignos comen papayas y toman ayahuasca, luego soplan los malignos con un aliento suave y caliente, entonces Shesha jala el primer pescado, era un paco grande y mantecoso, se rìe de alegrìa por èsto, echa el anzuelo otra vez, cae otro pescado hermoso, sigue echando el anzuelo otra vez, cae otro pescado y asì sigue pescando hasta llenar la canoa de pescados y dice : Ahora sì estoy con suerte, con èsto mi señora y mi hijo se alegrarà y decide regresar a su casa. Antes de irse, como despedida, los malignos le entregan un poco de piri piri y otro de ayahuasca y lo bebe. Shesha, estaba ya convertido en un gran Brujo, pescarà y cazarà en adelante como nadie cazò ni pescò, luego regresò feliz a su casa en Saposoa donde le esperaba feliz su esposa e hijito.
Carlos Velásquez Sànchez

EL ENCUENTRO DEL CAZADOR CON EL YACUMAMA

En un pueblito vivìa Tedy Macahuachi, su mujer y sus sèis hijos y como la vida era difícil, Tedy buscaba la forma de internarse en la montaña en busca de animales para dar de comer a sus hijos y asì siempre tenìa una buena cantidad de carne ahumada.
Luego de unos dìas, para salir al monte a cazar, coge su machete largo (chafarango), su escopeta, una buena cantidad de balas, su linterna, un poco de curarina (para mordedura de víboras), sus cigarros mapachos y parte sin rumbo fijo hacia la montaña. En el camino encontraba a muchos de sus amigos que retornaban de sus chacras y le deseaban buena suerte en la caza y le conocían a Tedy como el dueño de la montaña, porquè siempre vivìa cazando. Caminaba y caminaba sin cesar por la montaña, fumando su cigarro mapacho para ahuyentar a los malos espìritus y a las víboras que nunca faltan en la Selva.
Despuès de mucho caminar Tedy mata un venado, luego dos majaces y al levantar su mirada a lo alto, ve un grupo de paujiles que saltaban de rama en rama en un tronco seco y cerca de una inmensa cocha de color oscuro, todos eran grandes y preciosos y de lindos colores. Se acercò cuidadosamente y cuando estaba a corta distancia de los paujiles, se prepara para disparar, pero en esos instantes siente que el cuerpo se le pone pesado, siente mareos, las piernas le empiezan a temblar y siente sueño, entonces se da cuenta que se encontraba frente a una gran serpiente monstruosa de màs de 40 mtrs. de largo. La serpiente estaba acechando al cazador, era nada menos que el YACUMAMA (Boa) que lo tenìa casi inmóvil al cazador, pero èste en un esfuerzo sobrehumano logra sacar su taleguita (ticsha) un poco de tabaco y se frota todo el cuerpo, en esos instantes siente que el cuerpo se le pone libre y puede moverse, pero el YACUMAMA seguìa moviendo sus orejas y abrìa su bocaza. Tedy logra meter en la boca del animal un poco de tabaco picado hecho bola, el animal al sentir los efectos del tabaco, se arrastra en el agua, golpea la cocha, se revuelca y muere lentamente.
No pasò siquiera una hora, cuando Tedy ve que la cocha (laguna) se habìa secado y se aleja de ese lugar asustado y en la aleta de un árbol, Tedy pasò la noche y al dìa siguiente retorna a su hogar, pero ve con sorpresa que el YACUMAMA (Boa) se habìa transformado en una inmensa CAPIRONA (Arbol de madera dura en la Selva).Estas son las leyendas que ocurren en nuestra Selva Peruana.

Carlos Velásquez Sànchez

EL HUAMAN HUASI

Saliendo del Chazuta, río abajo por el Huallaga, después de pasar en balsa los malos pasos de Estero, Chumía, Vaquero y la enorme Muyuna del Silencio, entre amenazadoras y gigantescas paredes verticales, el río da unja vuelta en “u” y luego se tranquiliza momentáneamente en una recta considerable que parece estrellarse en el cerro; desde allí, al mirar a la cumbre de la montaña, se puede observar aún una gran mancha de color oscuro, que según los lugareños, es la indeleble huella de los macabros festines de dos águilas fósiles con los desventurados viajeros, comerciantes de ganado y balseros. Eran hembra y macho que desde el mirador divisaban la balsa, y en vuelo rapaz e increíblemente recto, se apropiaban ràpidamente de todo ser vivo que la embarcación llevaba sobre sí, elevándose hacia su nido para darse un sangriento festín a la vista de los aterrados viajeros, mientras la sangre se escurría por las paredes del cerro tiñendo el agua de un color rojo intenso que duraba días enteros. Estas águilas fueron muertas por los lugareños, quienes les tendieron una trampa en una balsa con cabezas de ganados atados a piedras, las águilas no pudieron levantar las cabezas porque pesaban mucho y aprovecharon para dispararles ubicados en sitios estratégicos. Una de ellas cayó mortalmente herida a las profundidades del río y la otra logró volar hasta la cumbre del cerro, estrellándose en la peña saliente donde hasta hoy reposan sus despojos. Por esta razón a ese lugar le denominan “Huaman Huasi” que significa “Nido de Aguilas”.

EL RUNA PUMA O YANAPUMA

Cuentan que antiguamente, existían brujos maleros que llegaban a tener pactos con los demonios de la selva. Eran poderosos haciendo el mal y sus afanes de tener cada vez mas y mas poder llegaban al estado en que tenían necesidad de beber sangre y comer carne humana.

Claro, estos brujos vivían en lo más apartado de la selva y casi siempre solos. Dominaban los secretos para transformarse en “Runapuma”, cuando sentían la necesidad de alimentarse, hacía sus invocaciones por intermedio de ícaros (cantos mágicos de poder”, pidiendo fuerzas a los demonios del monte y entonces se convertían en hermosos jaguares hambrientos, totalmente negros.
Así atacaban a sus víctimas, sin importarles que estuvieran armadas o en compañía de otras personas. No le temían a nada, ni nadie porque se sentían protegidos.
Satisfecho su apetito, volvían a convertirse en hombres casi normales.

Por esta razón se cree que los jaguares melánicos totalmente negros o yanapumas, son mensajeros del más allá o poderosos brujos capaces de tomar forma humana e incluso icarar o maldecir la comida desde lejos. Estos otorongos negros son temidos pòr esa razón.

Carlos Velásquez Sánchez.

viernes, 2 de diciembre de 2011

NARRACIONES DE NUESTRA AMAZONIA

GRITOS Y LLANTOS

En el año 1978, los pueblos de la cuenca del Huallaga, Biabo, Mayo y otros cargaban con su cruz hacia su calvario. En Semana Santa, abandonados a su suerte, viven su tragedia, pero los hombres y mujeres de todas las edades no se acobardan, se agigantan, luchan incansablemente, las aguas han invadido las calles y plazas de muchos pueblos, los víveres escasean y el agua turbia y sucia no sirve para beber.
Pero pasó todo, el sol de la selva envía sus rayos de fuego y de las turbulentas aguas de los ríos, solo queda en la memoria como un mal recuerdo: grandes pérdidas.
El río Huallaga semejando una gran serpiente plateada, luego de haber saciado su hambre, se ha estirado a lo largo de su cauce, dejando al descubierto sus siniestras huellas, desolación y muerte, hambre y miseria, viviendas, escuelas, templos y grandes extensiones de sembríos destruidos.
Cuando era las 2.00 a.m., el río Huallaga había crecido mucho por encima de lo normal y Radio Tropical informaba sobre los primeros desastres ocurridos a lo largo y ancho de nuestra zona.
Hombres y mujeres luchaban a brazo partido contra las fuerzas incontrolables de la naturaleza, rápidamente las aguas avanzaban por las calles de los pueblos ribereños, lamiendo y carcomiendo los cimientos de las viviendas y que muy pronto se desplomaban ante la mirada de sus propietarios.
Los niños mas pequeños han sido trasladados a lugares seguros, se improvisaban pequeñas balsitas y en cuya cubierta amontonaban los pocos enseres y pertenencias que salvaban. El resto de sus cosas han sido arrasados por el torrente o han sido aplastados bajo las paredes de las viviendas desplomadas.
Después de muchos gritos y llantos, pasó el vendaval, las aguas han vuelto a sus cauces normales. Pero, la gran “llocllada” ha dejado sentir su paso por la selva, ya no se escucha como antes el croar de los sapos, al parecer el gran torrente también los ha arrastrado.
Las gentes de los pueblos se han refugiado en las escuelas y templos, de la tushpa o cocina campesina no han quedado ni sus rastros. Nuestras mujeres trabajadoras, apoyada por los varones improvisan pequeñas fogatas, con los pocos palos secos que encuentran y en torno a estas fogatas se agrupa la gente para recibir su calor y comentan todo lo que pasó.
El mas anciano del pueblo dice: “Yo soy uno de los pocos viejos que aún quedan en la zona, ya mis contemporáneos se han ido de este mundo, a ver si también llueve en el otro lado. Durante los años que he vivido, èsta es la mas grande las inundaciones que superó a la creciente del Huallaga de los años 1940.
En aquella vez, también llovió mucho y los ríos se desbordaron, hubo muchas pérdidas en animales y sembríos, sufrimos grandes hambrunas y carestías, en aquella vez todavía no había la radio, no habían los aviones, los helicópteros, solitos nomás y calladamente sufrimos, pero con esfuerzo y trabajo habíamos logrado superar la crisis.
En aquella vez, se culpó a unos montaraces, que yendo a cazar animales, le hicieron enfadar a la YACUMAMA ó MADRE DEL AGUA.
La Selva es otro mundo, en sus profundidades habitan seres de toda clase, desde los más pequeños arbustos, insectos, árboles, fieras gigantes.
En sus entrañas existen lagunas inexploradas perdidas en los remotos confines de la selva, lagos y lagunas en cuyas cristalinas aguas se ven peces multicolores, en la superficie de sus aguas se ven patos, gansos y hasta cisnes salvajes.
Pero, más al fondo en las mismas entrañas de esas lagunas, vive una descomunal serpiente, es la dueña y guardiana de esas aguas.
Es la YACUMAMA o MADRE DEL AGUA, cuya tranquilidad debe ser respetada, pero, en aquella oportunidad se contaba de que unos montaraces turbaron su tranquilidad, allá en las montañas del Alto Huallaga, al disparar varios tiros de escopeta, de inmediato vieron aquellos cazadores como el cielo se oscurecía, un débil y delgado arco iris se dibujaba entre las nubes, para luego caer sobre el agua, violentos rayos y relámpagos rasgaban el cielo y los remolinos de vientos huracanados abatían las ramas de los árboles que hizo caer torrenciales lluvias.
Había enfadado la YACUMAMA.

LA RUNA MULA

Nombre compuesto por los vocablos: “runa” que significa hombre y “mula” que es una bestia producto de la hibridación del caballo con el burro.
La Runa Mula, es una mujer casada que tiene relaciones sentimentales con el cura. Esta, en las noches de los días martes y viernes, toma la forma de una blanca y hermosa mula, la misma que es montada por un pequeño jinete con látigo en la mano.Cuando éste llegaba a la casa de la mujer, ella se revolcaba por el suelo y al instante quedaba convertida en “mula”.
El diablillo jinete montaba y luego de darle con furia con la rienda sobre las ancas, salían a todo galope por las calles botando chispas de candela, tanto del anca como del piso.
Cuenta la tradición que para saber, que mujer era la que convivía con el cura, se tenía que disponer de una hebra larga de soga de caballo, la que se atravesaba en la calle, porque iba a pasar la runa mula y al tomar contacto con la rienda, la mula tomaba forma natural de mujer.
Relatan que en distrito de Habana, provincia de Moyobamba, había un cura muy famoso, por sus aventuras amorosas con mujeres casadas, incluso llegó a procrear hijos en una de ellas.
Cuando la Runa Mula salía por las calles, la gente decía: ¡Está pasando la Agueda montada por el Padre Villacorta! Y cuando amanecía iban a ver a doña Agueda y la encontraban desganada, rendida sin ánimo de trabajar, pues, aducen que era por los fuertes latigazos que le propinaba su jinete en la noche anterior.

EL CHAPANERO

Es el que tiene a su cargo la mitad de carne, el que hace el servicio de ir al monte y traer carne, de allí también que se le diga mitayero, del quechua “mitayoc”, el que hace o tiene a su cargo la ejecución de un servicio a favor del grupo familiar o ayllu de referencia.
Mitayo, se dice a las piezas de carne traídas por el chapanero. El chapanero hace parte de un grupo integrado por un número variado de personas de 4 a 6 que pueden ser familiares y amigos, que en ciertas épocas del año hacen expediciones de caza y recolección para proveerse de carne del monte, pues protegidos de gruesas sandalias, el pantalón ajustado a la cintura con una angosta faja de hilo, la escopeta sobre el hombro apoyada por la mano izquierda, un filudo sable corto en la mano derecha, que utiliza de vez en cuando para marcar en la corteza de los árboles la ruta de la selva.
Distingue perfectamente a la razón de tal o cual ruido. Sabe del ruido que produce el desplazamiento del venado, del majás, del armadillo y de los animales que se desplazan por las ramas de los árboles, a veces con saltos firmes y bien dirigidos, otras veces por las lianas o sogas que se tejen en el frondoso bosque.
Normalmente los que van de chapana son hombres, pero pueden ir, aunque es raro, también mujeres; la edad para integrarse a un grupo de chapaneo normalmente se inicia a temprana edad, no directamente para realizar las actividades de caza, sino como ayudante del grupo. Este puede ser un niño de 8, 12 a 14 años de edad que recibe el nombre de “camero”.
El camero colabora con el equipò principalmente cuidando las provisiones del grupo cuando éste constituye su campamento en la zona del monte. Ayuda al grupo eviscerando las piezas, salándolas, ahumándolas, haciendo el fuego, trayendo leña y cuidando de que las piezas cazadas o los trozos de carne ya preparados no sean objeto de sustracción por parte de animales o personas que eventualmente podrían transitar por el campamento cuando el grupo de chapaneo se ausenta de éste.
En la chapana se usa principalmente al denominada retrocarga, un arma de fuego de cañón largo que usa cartuchos cilíndricos de cartón, de base metálica, en cuyo centro existe una punta que hace las veces del disparador. Estos cartuchos llamados balas los consiguen en las tiendas locales.
Se trata de una escopeta, un arma de fuego de un metro de longitud formada por una pieza de madera en la que va el dispositivo para disparar y un cañón montado a continuación de ella.
El cuchillo y machete son los otros instrumentos necesarios para esta tarea, tanto para cortar y tasajear la carne del monte como para abrir la trocha y eventualmente para defenderse y matar animales.
El chapanero tiene que ser una persona que converse con la “sacha” ó monte. Coversar no solo implica conocer los caminos del monte, los hábitos y el ciclo de vida de los animales y aves del monte, saber disparar adecuadamente la retrocarga, sino estar en empatía con el monte, ser un conocido de éste, hasta llegar a ser un miembro más del bosque.

EL MACHACUYACU

El Machacuyacu, es una quebrada que corre por el fondo de las Pampas de Fachín de la ciudad de Moyobamba y tributa sus aguas al río Mayo.
La creencia popular se expresa en que una burra era la "madre" de dicha quebrada, que aumentaba de tamaño al ser montada por un grupo de traviesos niños que paseaban por ese lugar, con la pretensión de sumergirlos en el agua y llevarlos a las profundidades donde se ubica su palacio construido con perlas y conchas de caracoles, cucharas y piedras preciosas, con abundantes peces que eran la fuente de la alimentación y la fortaleza de los vivientes.

MISTERIOSA SELVA

De la selva, solo tenía algunas referencias : que hacía un calor maldito y llovía mucho, que sus mujeres ardientes y hermosas podían enloquecer a los hombres.
Algunos amigos me contaron bellas y terribles historias de amor, si te descuidas, me dijeron : la selva te puede atrapar con sus encantos y yo les decía que no eran más que creencias, puras leyendas.
Jamás imaginé que podría vivir en el agua sin resfriarme, aquí el ambiente selvático era agradable y surcar los ríos de la selva.
Con mis amigos Shemeco,Bolches y Rafico armábamos la timba y en las noches de lluvia, los lugareños narraban historias inagotables en la que los chullachaquis juguetones y chichas agoreras compartían el monte con los tunchis y los yacurunas,mientras las botellas con extrañas cortezas maceradas en aguardiente pasaban de mano en mano, afloraban los secretos del monte: pusangas para conquistar a la mujer esquiva, bufeos que se llevaban a sus parejas escogidas o los poderes de muerte del árbol de la lupuna.
Los sábados había que bajar al pueblo al Bar de la Negra,allí la conocí y me impresionó su belleza selvática, su juventud y tristeza que habitaba en su rostro y me enamoré de ella con locura, mejor dicho nos enamoramos los dos y comenzamos a vernos a escondidas en el monte.
Veía que la obsesión de ella por el río era constante y en la quietud del bosque parecía entender el lenguaje que provenía de sus aguas.
Y esa noche, ella mirando al río me dijo:”Mi amor, un día, nos iremos para siempre “.
Pero, yo estaba decidido a sacarla de la selva y llevarla conmigo a Trujillo y cuando le decía esto, solamente sonreía.
Una noche, junto al río contemplábamos en silencio el cielo iluminado, de pronto una manada de bufeos colorados apareció, y comenzaron a saltar sobre las aguas y ella mi “negrita” presa de un extraño temblor se apretó contra mi cuerpo buscando protección y dándome un beso en cada pàrpado me dijo: “Para que nunca me dejes “ y se fue.
Al día siguiente, mi amigo Ishtán me avisó que habían visto a la Negra regresar al río a la medianoche y entrar desnuda en sus aguas. Luego de varios días de búsqueda infructuosa, el brujo en sus sueños de ayahuasca, localizó su cuerpo carcomido por los peces río abajo.
La enterramos, y desde ese mismo día comencé a sentir su insistente llamado. Abrumado por la tristeza y asustado por lo que ya presentía, solicité a la Empresa mi urgente regreso a la ciudad de Trujillo.
Partí en medio de una incesante llovizna en la madrugada y en la curva del puente a la salida del pueblo, por no chocar con un camión hice una mala maniobra y caí al río,luego el silencio absoluto y la oscuridad total que poco a poco se va aclarando y una luz intensa me invita a cruzar hacia mi nueva forma.
Intento avanzar, los latidos de mi corazón tienen otro ritmo, siento la necesidad de vivir en el agua, ya puedo controlar mis aletas y con las ondulaciones de mi cuerpo voy avanzando por la playa. Emito mis primeros chillidos que en el aire de la noche se entrecruzan con los de ella, mi Negra, que me espera en el agua, juntito a la arena y en el centro del río, la manada juguetona nos recibían alegres.
Yo y mi querida Negra,éramos ya unos BUFEOS felices en las profundidades de este río amazónico.

LAS HUANGANAS

Los jabalíes, son los gitanos de la selva. Andan por toda ella en manadas inmensas, acampando por la noche y emprendiendo la marcha a las primeras luces del día.
Son una avalancha incontenible.Una fuerza ciega. El jefe va 50 o 100 metros adelante,guiando a la manada.Es un macho recio, astuto, luego vienen otros muchos, formando como una especie de cuerpo de choque.
Enseguida las hembras y las crías protegidas por columnas de machos por los flancos y la retaguardia. Las huanganas son del tamaño de un cerdo, de color cenizo, con mandíbulas blancas y no poseen cola.
Pasan un río, por mas considerable que sea, a nado. Se empujan unas a otras y cuidan principalmente de las crías a las que las levantan con los hocicos. El hombre les tiene miedo. Cuando oye a las huanganas, inmediatamente se suben a un árbol, desde el cual les caza con armas de fuego o cerbatana.
Procura matar al jefe, al guía, pues la muerte de éste origina confusión y el desbande de la manada. Se cuentan muchas historias de hombres destrozados por las huanganas, de árboles donde se hallaban, a los cuales les derribaban a mordiscones estos enfurecidos animales.
Ni los tigres se atreven a atacarles, se contentan con seguirles y sorprender a las atrasadas, a las cansadas. Por eso acampan temprano, antes que anochezca, encerrando los machos en un círculo de hierro a las hembras y jabatos, y centinelas apostados estratégicamente en torno de la manada amanecen en vela.
Pero, ay del tigre que cae en medio de ellas, en menos de lo que pica un zancudo no queda de él ni su bigote. Cuando el tigre es acorralado por las huanganas, se tumba en el suelo, se hace el muerto y se deja comer por las huanganas.
Manadas batidas por los cazadores, sin guías, sin jefes, salen a veces a los pueblos,aturdidas y atolondradas.
Las gentes hacen entonces una abundante y fácil cacería.Matan huanganas con escopetas, cuchillos, garrotes, luego salan su cuero y la ponen a secar al sol en los patios y huertas, en elevados armazones.(Francisco Izquierdo Ríos)

LA CIUDAD ENCANTADA

Hace cientos de años había una ciudad muy bonita de calles rectas y elegantes casas, fue la antigua ciudad de Saposoa.
Esta ciudad se encontraba cerca de las nacientes del río Saposoa, pero años después en la época de la Colonia, el Capitán español Lope de Aguirre, aventurero y ansioso de riquezas llegó a ella. Los habitantes al verle con barbas de oro, ojos azules y regia vestidura, se llenaron de espanto y se refugiaron casi todos en el Templo, cuyos ornamentos e ídolos estaban fabricados de oro y plata.
El Capitán Lope de Aguirre que tenía el brazo derecho más largo que el izquierdo y una estatura considerable, aprovechó el temor de los pobladores y se dirigió al Templo donde estaban reunidos y ante su presencia los pobladores huyeron despavoridos al bosque.
Lope de Aguirre entró al Templo y cogiendo los ídolos de oro, salió y cerca de la puerta del templo había un pequeño charco, donde Lope agobiado por el peso de su carga, dejó caer un ídolo, el cual se sumergió en el fondo.
Y pocas horas después el pequeño charco se iba agrandando con un remolino de espumas en la superficie.
Este pequeño charco convertido ya en laguna, tenía como “madre” un toro negro que salía por las mañanas y tardes a bramar furioso. Lope de Aguirre llevando los ídolos que le quedaba se fue a Loreto.
La ciudad fue tragada por la laguna, los moradores bajaron por el río en balsa y canoas en busca de un sitio apropiado para fundar un nuevo pueblo y llegaron al lugar comprendido entre el río Saposoa y el riachuelo Balsayacu donde se establecieron.
En este lugar, sin embargo, vivían mortificados por las nubes de vampiros.
En tales circunstancias, los indios lamistos, atraídos por la caza, hicieron su campamento en un hermoso lugar a orillas del río Saposoa. Y mediante un entendimiento con estos indios, los pobladores se establecieron en este sitio, dando origen a la actual ciudad de Saposoa.
La antigua ciudad de Saposoa, está , pues encantada, convertida en una hermosa laguna a donde nadie puede llegar.

E L T I G R E

Una vez un nativo salió de caza al monte, se fue muy lejos y en una quebrada vio a un tigre que caminaba hacia él. El nativo se le enfrentó apuntándole con la flecha con la intención de matarle y el tigre acobardado dio un salto hacia atrás, rugió y huyó, el nativo le siguió, pero no le dio alcance.
Cuando de pronto se dio cuenta de que estaba en medio de una manada de tigres, que enfurecidos trataban de devorarle, vio un hueco en la raíz de un árbol, se metió en él y lo tapó con un tronco.
Los tigres se dispersaron y solo quedó un tigre, el más grande con un tigrillo pequeño.
El tigrillo olió, buscó dentro del hueco en el que estaba el nativo, comenzó a escarbar aullando, el tigre también se acercó al árbol para oler y supo que allí se escondía una persona. El tigre reprendió al tigrillo, diciéndole¿ Porqué sigues a la gente?, ese que está dentro del hueco es mi paisano, déjale.
El tigre era ya una persona que vestía una cushma pintada y le dijo al hombre: Sal del hueco, no te haré nada, pues tu eres hombre como yo. Pero, el hombre no se atrevía a salir, luego llegaron otros cinco tigres más a olfatear a la presa. El tigre se quitó la cushma para que el hombre le observara desde el hueco y viera que era nativo como él y en su presencia amarró al tigrillo y a los otros cinco tigres.
Después escarbó la tierra, quitó el tronco y sacó a la fuerza al hombre, que asustado le observaba.
El tigre dijo al nativo: Yo soy tu paisano , no me tengas miedo. Recibe este “piri piri” que te doy y mañana me esperas en tu casa para salir a pasear contigo. Le prestó también la cushma para que parezca tigre y reciba a los tigres.
El hombre se fue masticando el piri piri a su casa, en el trayecto se encontró con muchos tigres, le respetaban porque notaban que había masticado el piri piri y conversaron con él.Solamente el tigre negro no le habló y se detuvo lejos sentado sobre su rabo, mirando al nativo con ojos de rabia.
Cuando el nativo llegó a su casa , saludó a su mujer, suegro, cuñados y demás paisanos, les dijo sobre las visitas de los tigres que iban a venir al Caserío y les aconsejó que se conservaran a cierta distancia de ellos y no les molestaran para no ser atacados.
El nativo rozó, limpió al lado de su casa, formó una plaza y colocó algunos asientos para que descansaran los tigres cuando fuesen a buscarlos. Hasta que cierto día se aparecieron en la casa del nativo una manada de tigres, venían a vistarle, él les invitó a comer, pero ellos no le aceptaron la comida.
El hombre se extrañó y tuvo miedo y le preguntó al tigre porque aquel desaire. El tigre le contestó: Porque cada cual trae su comida, pero además le dijo:No les invites a comer, porque se comerían a tu mujer.
Efectivamente, esa era la razón, pues el nativo vio que ellos traían carne humana: piernas de gente ahumada, sachavacas, venados, monos. El tigre grande traía además sachapapas para su fiambre. Cada tigre extendió en el suelo el envoltorio de hojas y comieron. Terminada la comida se fueron los tigres, pero regresaron a los tres días, van y vienen cada cierto tiempo.
El nativo llegó a casarse con una tigre hembra que le visitaba y con ella tuvo cinco hijos. Un día esta mujer se llevó al nativo de paseo a su casa, era éste un hueco entre las peñas, allí estuvieron cinco meses, sus hijos ya eran grandes.
Los nativos del caserío estaban nerviosos entre tantos tigres que les visitaban, pensaban en aquellas visitas tan pacíficas habrían de tener mal fin.Por eso decidieron matar al nativo, pues muerto él, se irían los tigres. Así lo acordaron y así lo hicieron.
Unos cazadores envenenaron al nativo y murió.Sus dos mujeres, la nativa y la tigre hembra lo enterraron y a los pies de la tumba se colocó un hijo suyo, a la cabecera otro y encima se echaron las dos mujeres una a cada lado.
Sobre la tumba del nativo cuidarían al difunto y le llorarían eternamente.Lloraban sin consuelo día y noche y cuando llegaron los tigres para hacer su acostumbrada visita, las encontraron todavía llorando.
Ellos también sintieron el dolor del amigo muerto, se juntaron todos y comenzaron a gritar, aullar y llorar la muerte del nativo, pasaba ya una semana y seguían llorando sin consuelo, se juntaba a la pena el hambre y lloraron también de hambre.
La mujer nativa tenía hambre, quiso ir al platanal, pero no se decidía por miedo a tantos tigres hambrientos, pidió garantías para su vida y el tigre grande se las dio. La mujer fue al platanal, comió plátanos, sació el hambre y recuperó las fuerzas perdidas para continuar llorando.
Las demás gentes del caserío, también se habían asustado al ver y oir aquel espectáculo, que también eran víctimas del hambre.
Cuando se cumplió un mes de la muerte del nativo, todos los tigres se fueron a sus guaridas, la mujer tigre y sus hijos también se fueron.
La nativa que había quedado viuda, se quedó en el caserío, allí encontró otro marido, paisano suyo, con él se juntó y vivió feliz y los tigres nunca más se aparecieron por e caserío.

EL GALLINAZO

En cierta ocasión, un gallinazo se convirtió en un indígena, vestía cushma negra con pintas blancas y sobre su cabeza llevaba un sombrero rojo. Un día llegó a un caserío y se enamoró de una muchacha con la cual se casó a los pocos días.
Ella tenía padre, madre y una hermana menor soltera. La familia de la mujer querían que hiciera la chacra y la casa al lado de ellos y vivieran juntos, pero el gallinazo se opuso, decía que no estaba acostumbrado a vivir en sociedad.
Esto desagradó a los suegros quienes pensaron en deshacer el matrimonio, pero los dejaron que fueran a vivir a donde ellos quisieran y se fueron lejos, río adentro.
En su casa ya el nativo recibía visita de los gallinazos y el mismo se convertía en gallinazo para conversar con sus paisanos. Su ocupación era comer para vivir y vivir para comer, pero siempre compartía la comida con su señora que le servía ya cocinados o asados.
La señora solo se ocupaba de hilar y tejer cushmas que el gallinazo regalaba a sus paisanos o las cambiaba por carne o suciedades con las cuales preparaba él las comidas para su señora.
Un día, los suegros y cuñada del gallinazo fueron a visitarle a su casa. El gallinazo y su mujer se alegraron muchísimo. El gallinazo salió con sus flechas a pescar en una quebradita en el monte y su cuñada le seguía de lejos para presenciar la pesca. Hubo un momento en que el gallinazo se detuvo y ella paró también observando detrás de un árbol lo que hacía su cuñado y lo vé que está juntando suciedades, las envuelve en hojas y las amarra con bejucos, después prendió fuego a unos palos y puso los envoltorios a asar.
La cuñada regresó corriendo a dar parte a sus padres y hermana de lo que acaba de ver, éstos se indignaron. Pensaron todo irse a la casa paterna y abandonar al gallinazo, pero creyeron que mejor sería darle una paliza al gallinazo, antes de abandonarlo.
Al poco tiempo llegó el gallinazo silbando, traía diez patarashcas de pescado ya asados y listos para comerlos, los entregó a su esposa. Esta le recibió y los tiró a un lado mostrando desprecio y le increpó diciéndole:¿Porqué traes siempre patarashcas mal olientes y nunca traes pescados frescos?.
Hemos visto lo que hiciste ¿Con esas suciedades nos alimentas? Y cada cual con un palo, palearon al gallinazo en las patas para que no escapara. El nativo gallinazo lloró, gritó, pidió perdón, sin ser atendido.
Al final no pudo aguantar los palos y se convirtió en gallinazo y voló a reunirse con los suyos para no regresar más. El gallinazo ahora está cojo y camina brincando, por los palos que recibió cuando era nativo.

E L T I G R E N E G R O

Es la fiera mas temida de la selva. Generalmente ataca por las noches, después de haber ejercido su poder hipnótico sobre sus víctimas.

C U E N T O:

06 amigos se internaron en la selva en busca de maderas finas y llegaron a un lugar elegido donde construyeron su campamento. Durante dos semanas les fue bien, habían ya marcado buena cantidad de cedros y águanos, para eso salían diariamente por parejas en diferentes direcciones y poco a poco se iban alejando más y algunas veces les sorprendía la noche en plena selva y tenían que pernoctar allí, trepados en un árbol hasta que amanezca.
En una de esas salidas, la pareja que estaba más lejos, descubrió en forma casual las frescas pisadas del temible tigre negro y regresaron al campamento para advertir al resto del peligro que corrían si permanecían por más tiempo en ese lugar. Y ellos acordaron montar guardia nocturna permanente por parejas.
Y desde esa misma noche se comenzó con la vigilancia y se prendió una fogata a pocos metros del campamento, junto al árbol donde se instalaban los vigilantes. Toda la noche se la pasaban conversando, pero siempre atentos de cualquier indicio revelador de la presencia cercana del tigre negro. Tenían listos sus armas y sus machetes.
Al día siguiente seguían con su trabajo de marcar árboles y uno de ellos estaba nervioso y preocupado sin saber porqué y su deseo era regresar cuanto antes porqué tenía funestos presentimientos.
Vayamos con mucho cuidado y con los ojos y oídos bien abiertos, le dijo a su amigo. Marcaremos solo unos cuantos árboles y regresaremos al campamento. Y su aflicción llegó al colmo, cuando al medio día la chicua les sorprendió con su sonoro canto, muy cerca de ellos y le fue persiguiendo por largo trecho de rfama en rama, sin dejar de cantar, de pronto calló y desapareció.
Entonces, decidieron regresar y llegaron a un extenso yarinal (palmeras), cuando de pronto oyeron a lo lejos cierto rumor que poco a poco fue en aumento, pues se acercaba una manada de huanganas, que venía sorne ellos y eso les obligaba a tomar medidas de seguridad para escapar de su furia, porque estos animales cuando andan en manadas arrasan todo lo que encuentran a su paso. No respetan al hombre, por mucho que pudiera estar armado, de allí que los mitayeros que andan con sus perros, tienen que subirlos a un árbol junto a ellos, para evitar que sean destrozados.
Tuvieron pues que subir a un árbol para no ser arrasados, pocos minutos después, la gran manada estaba ya debajo de ellos, pero la manada se detuvo justo debajo de ellos a comer los frutos de la yarina, alimento favorito de estos animales.
Las horas iban pasando sin que los animales dieran señales de retirarse y mientras tanto se acercaba la noche, cuando ellos todavía estaban lejos del campamento.
Momentos después oscureció y la manada permanecía allí y los amigos no tuvieron mas remedio que resignarse a pasar la noche trepados en ese árbol que les sirvió de protección. Cuando los animales se retiraron era tarde y al día siguiente reanudaron su camino al campamento. Al llegar a éste, notaron que todo estaba en silencio y reinaba completa calma y pensaron al no ver a sus compañeros, que quizás habían salido en busca de ellos o a continuar su trabajo.
Pero de pronto a los amigos les dio un vuelco al corazón, al ver que de los árboles más cercanos a los tambos del campamento revoloteaban unos gallinazos y corrieron hacia los tambos y al llegar a la puerta quedaron paralizados de horror al contemplar los cuerpos sangrantes y muertos de dos de sus compañeros.
Luego reaccionaron y corrieron al otro tambo para ver a sus otros dos compañeros, pero no estaban y empezaron a buscarlos. Pero, solamente dieron unos cuantos pasos y vieron sus cadáveres igualmente destrozados de los otros dos amigos y nuevamente quedaron paralizados de horror, luego pensaron y expresaron: los indios.
Examinaron los cuerpos de sus infortunados compañeros, pero no presentaba huellas de balas ni de flechas, tanpoco heridas cortantes, ni golpes contundentes y se dieron cuenta de algo común en los cadáveres, todos tenían los cráneos destrozados y sin sesos, las partes del cuello y de la cara con feroces rasguños, todos presentaban una extraña palidez, como si les hubieran extraído hasta la última gota de sangre.
Después de ver esto, no había dudas, era obra del sanguinario tigre negro que tuvo su gran festín al sorprender a sus compañeros a pesar de la estricta vigilancia, cumpliéndose así al pié de la letra, la leyenda de su gran poder magnético para insensibilizar a sus víctimas, antes de atacarlas,
Luego, dieron cristiana sepultura a sus infortunados compañeros y abandonaron el campamento, no sin antes dar las gracias a Dios por haberles librado de una muerte segura al interponer en su camino a la manada de huanganas y así se alejaron para siempre de ese lugar, llevando la triste noticia a los familiares de las víctimas.